El valor del contrato verbal

En nuestro ordenamiento jurídico, en el caso de España, y en el de muchos de los países occidentales, el contrato verbal tiene legalmente la misma validez que otro tipo de contratos celebrados de otras formas, y por ejemplo plasmados por escrito. Entonces muchos se preguntarán, ¿qué sentido tiene sellar los acuerdos en un papel con toda la burocracia y los costes, y a veces engorro, que ello comporta? Pues por el valor de prueba, de ser más fácil de probar el uno que el otro.

No nos engañemos, un contrato (a no ser en alguno de los supuestos que el contrato por escrito sea legalmente exigible, que en realidad no son tantos, pues la libertad ya no de pacto, sino de forma prima en la mayoría de supuestos), no es más contrato por estar firmado en un papel que por haberlo acordado verbalmente, es más contrato porque el mismo es más fácil de demostrar que eso se ha pactado.

Dicho de otro modo lo anterior, la misma eficacia adquiere un pacto verbal, que un pacto escrito, del mismo modo que por lo general (como se decía cuando no se requiere forma concreta) tiene la misma validez un documento firmado en una simple servilleta que en un documento bien elaborado y estéticamente impoluto. Ahora bien, la posibilidad de probar la existencia de uno y otro no es la misma.

Por ello, y para evitar controversias, se recomienda siempre y encarecidamente que cualquier acuerdo que se haga en la vida quede plasmado por escrito.  Pues por todos es sabido que aquellas relaciones, que aquellos acuerdos que empiezan con mucha amistad y muy fraternales, mañana pueden encontrarse en el peor de los infiernos y en la más cruel y cruenta de las disputas. Por todo ello más vale prevenir que curar.
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La importancia de elegir una buena tienda online

Si estás pensando en comprar cualquier producto en una tienda online es importante tener en cuenta una serie de recomendaciones para tener la mayor seguridad posible de que estás haciendo una buena compra y que esta se hace de forma segura.

Existen miles y miles de tiendas online en la red. Las hay de todo tipo: las que se dedican a vender ropa, las que se encargan de vender productos de electrónica o informática, las que se dedican a la compra/ venta de productos de menaje de hogar, el que compra carteras online, y así podríamos estar sin parar enumerando otro tipo de actividades de compra/venta.

A la hora de elegir una tienda online, no todo lo que prima es el precio. Hay que leer la letra pequeña de sus políticas de garantías o devoluciones, y sobre todo intentar que su servicio postventa sea el mejor posible a la hora de atender nuestras reclamaciones por si la compra de algun producto tiene algún tipo de defecto o deficiencia. No menos importante son los tiempos de envío pues hay tiendas que envían demasiado tarde sus mercancias.

Si encontramos productos con precios demasiado bajos debemos tender a desconfiar y buscar referencias por la red que puedan calmar nuestras dudas. No es el primer caso donde encontramos por ejemplo un teléfono de última generación a un precio increible y luego, o bien nos mandan un ladrilllo, o bien no recibimos nada directamente.

Tambien es importante que la tienda tenga un buen servicio de atención al cliente, bien sea por chat, teléfono o email para resolver todas las dudas que se nos puedan plantear.

Por último destacar el apartado de la seguridad. Nunca debemos revelar datos personales si no se hacen de forma segura. Debemos ser cautos en ese sentido y tomar todas las precauciones posible.

Hasta el siguiente consejo.

La importancia de revisar tu edificio

Si vivimos en un edificio antiguo, normalmente una construcción de más de 50 años es considerada como vieja, tenemos la obligación como propietarios del mismo de pasarle una inspección al mismo para verificar que se encuentra en perfecto estado estructural como de construcción externa.

De este modo nos aseguramos, tanto de nuestra propia protección y salud al vivir en el mismo, como de causar problemas a transeuntes que paseen por la calle y que son susceptibles de sufrir algún accidente por desprendimientos en la fachada u otros motivos derivados de la antigüedad y/o posibles desperfectos ocasionados por el paso del tiempo.

Normalmente las inspecciones técnicas de edificios se pasan cuando el propio edificio tiene 50 años o más de antigüedad, pero en algunas comunidades autónomas se han modificado estos parámetros y es necesario revisarlos antes de que se cumpla ese plazo. Los motivos para esa modificaciones son a criterio de la Comunidad Autónoma, basados normalmente en parámetros como el tipo de suelo o climatológicos, aunque esto no siempre es así.

Estas inspecciones, por supuesto, han de ser realizadas por personal cualificado y/o entidades homologadas para tales efectos y que se encuentren correctamente registradas de acuerdo a la normativa de su región o de nivel estatal que se aplique en ese momento y según su ámbito geográfico.

Es una medida legal que pretende que los edificios tengan un mínimo de seguridad, consiguiendo de esta manera propiciar su buen mantenimiento y reduciendo el riesgo tanto para inquilinos como para el resto de la gente que vive cerca de esas edificaciones de carácter antigüo.

Si la inspección detecta algún problema, este problema, siempre adecuándonos a la normativa vigente, ha de ser solventado en un plazo medio de 3 meses, si la normativa indica otro plazo, se deberán adecuar los tiempos para solucionarlo a lo que la normativa indique. La periodicidad de estas revisiones es de 5 años.

En caso de no realizar estas inspecciones o de no solventar los problemas derivados de las mismas, se puede imponer multas que van de 1.000 a 6.000 € de media.